sábado, 3 de agosto de 2013

Suzhoujie

El puente devorado por la multitud. En la noche, el café caliente de abajo donde todo huele a pan y fruta y fresca; arriba, los discos y por encima de todo el desorden, como siempre que existe la posibilidad de ser dulce sobre la disposición de los objetos.  Afuera, nombres de restaurantes desconocidos; añoro mis fideos picantes. En el supermercado olores de peces, algas, panes azucarados, vapor de comida caliente.  El hotel con un extraño ascensor que chirría y da miedo. Alrededor las caras desconocidas nos miran con curiosidad. El baño, hueco en el piso. La ducha, cápsula extraña de chorros de agua caliente en la espalda. La universidad Renmin  gigante como un monstruo rosado. “Prohibida cualquier manifestación religiosa”. Flotan tantos rostros que ya no existen y se vuelven un río; nosotros somos la particularidad que es observada. Ante la gran mirada no hay escondite, o quizá sí: el hotel, el caos, el romanticismo.  


Ésta es, decimos, nuestra música.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario