China enamorada
En lo poco que conozco de esa cultura, me gusta
la forma en que los chinos se enamoran de la luna; en los poemas taoístas uno
encuentra conexiones entre la luna y la embriaguez,
la meditación, la separación y luego el
sentimiento de unión que produce verla completa en el cielo, independientemente
de si los seres queridos están al otro lado de nuestro mundo (es decir, en
China).
Resulta que en la luna vive
la inmortal Chang E. Su esposo, un héroe que había derribado nueve soles,
decidió ir en busca del elíxir de la inmortalidad. La diosa de la montaña le dio
la pócima, de la cual Chang E y su marido debían beber la mitad cada uno. Unos
dicen que de aposta y otros que por afán, Chang E se bebió sola todo el elíxir.
De pronto, su cuerpo se volvió ligero y salió volando por la ventana en dirección a la luna. El único
que alcanzó a agarrarse a su falda fue un conejo que tenía de mascota.
Desde entonces, en su vida
de soledad en el palacio frío de la luna, la bella Chang E mira hacia la tierra
con melancolía.
Esto, dicen también, es
posible verlo durante el festival de Medio Otoño, cuando los trabajadores
vuelven a reunirse con sus familias, contemplar la redondez y la blancura del
astro y comer tortas rellenas de semilla de loto, fríjol dulce, pasta de
azufaifo; entre otras. Mientras come, la familia intenta divisar a la pobre
Chang E.
Su Shi se entrega, al parecer, al alcohol, mientras
se inspira en cosas tan hermosas como ésta: ¿Cuándo se mostrará la luna? Mientras bebo un vaso de licor
le pregunto al cielo. / En el palacio de los dioses, ¿qué año será? / Quiero
volver al cielo a través del viento, pero temo que en el palacio de jade de la
luna / no pueda aguantar el frío de lo alto. En mi imaginación me pongo a
bailar con la luna, como si estuviese entre el viento y las nubes, ¡ellos no se
pueden comparar con la tierra!”1.
Y en una de las canciones más populares de los chinos, la luna es símbolo de la
sinceridad y transparencia del sentimiento.
Es esa que dice, en mi traducción chambona, (perdón): “Me preguntas si yo te amo, lo hago a cada instante/ tanto mi
sentimiento como mi amor son verdaderos/ la luna representa mi corazón”. Acá cantada por la hermosa Teresa
Teng: http://www.youtube.com/watch?v=snq5ZLaL6y8y y por la voz de la soprano
occidental Hayley Western: http://www.youtube.com/watch?v=eYeg_OazUqA
Japón
Los
japoneses, fieles herederos de la poesía china de la época Tang, también tienen
una fascinación curiosa. Recitaba Myoe como resultado de sus meditaciones:
Oh brillante, brillante
oh brillante, brillante, brillante
oh brillante, brillante.
Brillante, oh brillante, brillante,
brillante, oh brillante luna.
Dice de esto Kawabata: “Viendo a la luna, el poeta se convierte en la luna; la
luna, vista por el poeta, llega a ser el poeta. Al sumergirse en la naturaleza,
forma un todo con ella. Así, la luz del corazón puro del monje, mientras medita
en el Pabellón durante la oscuridad que precede al amanecer, se transforma para
la luna del amanecer en su propia luz".2
Por otra parte, me encanta el alegato de Junichiro Tanizaki en “El elogio de la sombra”, donde no solo se
va en ristre contra el alumbrado sino
contra muchas otras costumbres adoptadas por la sociedad japonesa en su época.
Para él, una iluminación moderna elimina el juego de luz y de sombras producido
por la luz lunar y la oscuridad, ahí está:
“En Occidente, el más poderoso aliado de la belleza fue
siempre la luz; en la estética tradicional japonesa lo esencial está en captar
el enigma de la sombra. Lo bello no es una sustancia en sí sino un juego de
claroscuros producido por la yuxtaposición de las diferentes sustancias que van
formando el juego sutil de las modulaciones de la sombra.3”.
Podría seguir enumerando casos, pero ya me estoy extendiendo demasiado
y haciendo desorden. No haré conclusiones sobre la luna y sus conexiones. Diría
que la que más me gusta es idea de la “meditación lunar”; esa en la que Li Bai
y Myoe, borrachos o no; se sumergen en la contemplación de su resplandor. Quizá
el elíxir también embriagó a Chang’E y no pudo parar de beber hasta terminar en
la luna misma. Chang’E , Li Bai, Myoe: Borrachos, todos, de luna.
1. Traducción completa del poema en la revista Gran Garabaña: http://www.grangarabana.com/traducciones/poesia/135-shui-diao-ge-tou-pienso-en-ti.html
2. "El bello Japón y yo" Kawabata Yasunari. Colección Japón.
3. "Elogio de la sombra", Tanizaki Junichiro, Ediciones Siruela.
No hay comentarios:
Publicar un comentario