domingo, 3 de marzo de 2013

Las mariposas de acero

Me encontré con este tesoro en una vieja librería del barrio La Soledad. Se titula "El sexo inútil", nombre que inicialmente me hizo suponer que se trataba de  filosofía y panfletos feministas. Sin embargo, cuando lo abrí, me di cuenta de que era algo más simple o quizá más complejo para la banalidad de nuestros días, un libro perteneciente a esa época en que el periodismo se escribía yendo al lugar de los hechos, enterándose por fuentes de primera mano, con ayuda de libros y de la vida misma; no encerrándose por ocho horas en una oficina mientras se redactan veinte noticias o se saca un resumen  a partir de comunicados provenientes de agencias y empresas con intereses de todo tipo.

Pero dejando de lado la quejadera... Oriana Fallaci, italiana, culta y conocida por sus ideas liberales; narra en un estilo que vuelve a recordarnos esa tradición literaria en la que se inscribieron Kapuscinski y Capote. Estos relatos surgen de un viaje que realizó para el diario  L'Europeo con el fin de contar como eran o siguen siendo las mujeres de diversos países, pasando por Pakistán, India, Hong Kong, Japón y otros. A  través de  un recorrido duro y díficil en compañía de su fotográfo; Fallaci conoce a las "mariposas de acero" de la India, visita una tribu de matronas indonesas que abrieron sus viviendas en lo profundo de la selva, y cena junto a las tradicionales y  sensuales chinas de Hong Kong (mientras analiza a las de la China comunista, ya que se le niega el visado) . Fallaci no deja de lado detalles como aquellas que mujeres que viven en el esplendor de un pasado ya muerto hace tiempo; es el caso de la princesa india Aesha, que añora sus seiscientos elefantes, mientras el palacio en el que vivía  se convierte en un hotel y su habitación se vuelve cuarto de turistas más o menos adinerados.

Escrito en 1962, el libro retrata una sociedad cambiante donde la mujer se ha empoderado  de diferentes logros (el control de la reproducción en India, la lucha de revolucionaria en China) o permanece estancada aunque dando pequeños pasos para salir de un mundo completamente controlado por hombres(Karachi, Pakistán). Aunque se queda un poco corta en las conclusiones, la pieza está contada con  gran sensibilidad y además no desentona para nada en nuestros tiempos. Aun con todos los avances o quizá debido a ellos, el tema de la mujer, su independencia, estabilidad y sentimientos en una sociedad como la colombiana; sigue siendo pan de cada día. Al fin y al cabo, debido a su  inseguridad, muchas siguen sin atreverse a ser mariposas de acero.

Decía Fallaci y aun podemos decirlo en ciertos ambientes: "Y como cualquiera que no recuerda tener orejas porque cada mañana se las encuentra en su sitio, y únicamente cuando padece de otitis advierte su existencia, se me ocurrió que los problemas fundamentales del hombre nacen de cuestiones económicas, raciales, sociales; pero los problemas fundamentales de la mujer nacen también y muy especialmente de esto: El hecho de ser mujer".


No hay comentarios:

Publicar un comentario