Hay ciudades que observan
Sus mareas como si fueran ropa colgada
y ganchos de alambre
Hay ciudades infinitas
Con escaleras de triángulo que caben en eternos rincones de
la mente
Hay ciudades hechas de mármol y púrpura
Tan señoriales que nadie puede penetrarlas
Aunque paseen por sus calles una y otra vez
Hay ciudades, gigantes solitarios
Con puentes de serpiente iluminada
Y trenes que no llevan a ningún lado
Hay ciudades que gritan ser rescatadas
Aunque nadie las mira porque ya no brillan
Nunca se ponen maquillaje… y eso no está permitido
Hay ciudades espejo
En las que nos miramos y nos asustamos de nosotros mismos
entonces, decidimos bailar y tomar pastillas
Hay ciudades en las que nieva siempre...
Y hay ciudades del alma
Y hay ciudades del alma
imposible derribarlas con palabras
porque son eternamente propensas a una inundación