Hay en el corazón
de la noche
En esta larga
noche y sus cristales violeta
Un páramo dormido
y habitado por fantasmas
dorados
que en su soledad marina
hablan por las voces de los muertos y su hambre
y lloran por todo el universo
Ella sueña que se peina junto a las flores de aquel páramo
¿o es aquel
balbuceo de flores como campanas
el remedo de algún otro sueño
uno de cerámica rota en la memoria de los segundos
de las tripas,
de la abrazada y desnuda ínfima sensación de no estar nunca?
“No quiero
despertar- piensa
Y balancea su
pelo con hebillas de jade
“Quiero hablar con los muertos”
y cuando abre los ojos
su universo aun se incendia
Los animales
duermen en el fango
Se revuelcan en
el fango de las lágrimas del mundo
Y al final del incendio
terminan de comerse
Lo que queda de
las cosas
Apenas llega el
fin de todos los finales
ella se peina en un eterno sueño azul
de oscuridad desparramada
Y abraza su
caótico
animal
desordenado
grosero abismal
silencio de agua